Incertidumbre sobre el ‘turismo del miedo’: ¿esquivará también Cataluña?

El sector turístico de la Costa Daurada confía en que el turismo prestado que ha beneficiado a la destinación en los últimos años no se resienta de los atentados de Barcelona y Cambrils

Después de los atentados, no se registraron cancelaciones significativas en la Costa Daurada.
Roberto Villarreal / Tarragona

Resulta muy complejo evaluar el previsible impacto de los dos ataques -Barcelona y Cambrils- sobre la salud del turismo catalán. Una salud de hierro hasta este 2017 gracias, entre otros factores, a los problemas de seguridad de países competidores como Turquía, Egipto o Túnez y que puede verse debilitada a medio plazo. Pese a la férrea imagen de normalidad, al igual que el efecto del turismo prestado, -también llamado 'turismo del miedo'-, benefició en temporadas anteriores a la Costa Daurada, es más que probable que la inclusión de Cataluña en la lista de áreas con atentados deje su huella.

Según las estimaciones oficiales del Ministerio de Turismo, en 2016 -un año histórico para el sector- llegaron a España 75,3 millones de turistas internacionales, lo que supuso un aumento del 9,9% en relación al año anterior. La cifra incluía viajeros que tenían previsto visitar otros países mediterráneos y, por razones de inseguridad en esos destinos, optaron finalmente por España. El turismo prestado se estimó el año pasado en hasta cinco millones de personas.

Los agentes económicos del sector turístico de la Costa Daurada consideran prematuro evaluar la profundidad de las cicatrices que han dejado los recientes ataques yihadistas a Barcelona y Cambrils. Paradójicamente, el miedo al terrorismo, el mismo factor que ha golpeado años atrás a destinos competidores como Turquía, Egipto o Túnez y ha atraído a Cataluña un turismo 'prestado', puede volverse ahora en contra de quienes durante las últimas temporadas se han beneficiado de la inestabilidad geopolítica del norte de África.

El estado de shock vivido en las últimas semanas no se verá reflejado en unas cifras que van a rozar el récord histórico en la Costa Daurada central. "A corto plazo, de momento, las consecuencias por  los atentados de Cambrils y Barcelona, han sido mínimas, prácticamente, nulas", confirma el Eduard Farriol, presidente de la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo de la provincia de Tarragona (FEHT). Afortunadamente, las cancelaciones en el sector hotelero de Salou, Cambrils y La Pineda no han registrado un aumento significativo y "las reservas para el mes de septiembre se están llevando a cabo a un ritmo normal y habitual".

Factor clave en 2016

Ya durante la temporada pasada el factor del turismo 'prestado' fue señalado por los analistas como el principal vector para conseguir las espectaculares cifras que incluso se pueden superar este año. El único estudio riguroso que analiza el miedo como acelerador de la reciente edad de oro del turismo nacional, realizado por Turespaña, cifra hasta en un 30% los incrementos provenientes de mercados inseguros.

Otras voces aíslan el momento 'dulce' que atraviesa el sector turístico de la crisis geopolítica y a los problemas de seguridad en países competidores como Túnez, Argelia, Egipto o Turquía. Giovanni Cavalli, director general de la cadena Oh!Tels, con sede central en Salou, considera que "nunca ha afectado tanto como se cuenta; en la Costa Daurada, específicamente, las subidas llegan del mercado británico, que ocupó el vacío que dejan los rusos, y del mercado interno, que poco a poco sigue empujando". Desde esta perspectiva, por tanto, los atentados del pasado agosto no deberían suponer una losa excesivamente pesada de cara a próximos ejercicios.

Reacción ante cambios de vértigo

Con respecto a las consecuencias a medio o largo plazo, los empresarios son muy conscientes de que deberán mantenerse a la expectativa. Indudablemente, el impacto internacional de lo ocurrido el pasado 17 de agosto genera incertidumbres: "Tenemos que estar atentos a cómo va evolucionando nuestro  sector en la Costa Daurada después de este verano, pues el mercado turístico cambia muy deprisa y está sujeto a muchas influencias de factores de entorno, geopolíticos, internacionales... Como hemos comprobado nosotros mismos, por desgracia, hoy los ataques terroristas se pueden producir en cualquier lugar y en cualquier momento", analiza Farriol.

La prudencia en el discurso tampoco debe confundirse con el alarmismo: "No prevemos -avanza el presidente de la Associació Hotelera Salou-Cambrils-La Pineda, Francesc Xair Roig- perder este turismo prestado; el turista occidental ha creado 'anticuerpos' ante la amenaza terrorista y se seguirá viajando a las zonas donde ha habido atentados, particularmente a las europeas". "En los países árabes sí que puede existir psicosis (norte de África), y los turistas prefieren otros destinos a no ser que la diferencia de precio sea muy alta".

Más incidencia en Barcelona

Los expertos prevén una concentración del efecto en la capital catalana, que sí se notará en la contratación futura de viajes a Barcelona. Un impacto especialmente sensible en el cliente asiático, más sensible a la inseguridad que el viajero europeo. El análisis de Merryll Linch para un importante grupo hotelero descuenta un 7% los ingresos por habitación en los próximos dos meses.

El grueso de los hoteleros catalanes coincide con este análisis, especialmente tras el ejemplo de lo ocurrido en París y Londres en 2015. Según las cifras de la Cancillería francesa, los atentados de Niza y París le restaron 1,3 millones de visitantes en 2016, pues bajó de 84,5 millones-es líder mundial- a 83,2 millones. El número de turistas japoneses cayó casi un 40% respecto a 2015.