Las cifras de absentismo no solo están pulverizando todos los registros históricos estatales, sino que también sitúan al país en cabeza a nivel europeo, sólo por detrás de Francia y al mismo nivel que en Portugal. Según el último informe de Umivale Activa, -presentado recientemente en las Cambres de Comerç de Tarragona y Reus-, la incidencia de bajas por incapacidad temporal (IT) se ha disparado y "al ritmo que llevamos, vamos a superar a Francia más pronto que tarde, ya que en los últimos años el aumento es más de cuatro veces superior (135%) a la media europea (32%)", expone Ferran Pellisé, director de zona de Umivale Activa en Tarragona.
El diagnóstico común por parte de Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT), patronal de las mutuas colaboradoras con la Seguridad Social con casi 19,5 millones de trabajadores protegidos y 1,5 millones de empresas asociadas, no deja lugar a dudas: aunque se habla mucho de la sostenibilidad del sistema de pensiones, el absentismo se ha convertido ya en el principal problema para las arcas de la Seguridad Social. "Para hacernos una idea -describe Ferran Pellisé-, el crecimiento de las bajas por IT, en tasa interanual de abril de 2025 estaba en el 8%, pero sólo meses después ha alcanzado el 13%, cuando el incremento de las pensiones ronda el 6%".
El documento, elaborado en colaboración con el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) revela que el coste directo e indirecto de esta 'epidemia' consume nada menos que un 52% del gasto en prestaciones. Las cifras verdaderamente asustan: la media de ausencia de cada trabajador por año alcanza los 20 días; en 2023, sólo por IT, cerca de 1,2 millones de empleados no acudieron ningún día del año a su puesto de trabajo.
Los sindicatos tradicionales huyen de la visión catastrofista de las mutuas. El secretario general de UGT Tarragona, Jorge Porté, reitera que no hay bajas laborales "por capricho" y que no tiene sentido un discurso que atenta contra los derechos laborales, cuando también se debería poner el acento en la elevada siniestralidad en las empresas y en las lagunas en la prevención de riesgos laborales, además del escaso esfuerzo que se dedica a "cuidar la salud mental de los empleados"
El secretario general de Pimec, Josep Ginesta, también presentó a mediados de noviembre en la Cambra de Comerç de Valls el análisis elaborado por el Observatorio de la Pyme de Catalunya sobre el impacto de las bajas por IT, que alcanza unos costes para las empresas de 2.420 euros anuales de media por empleado (6,5% del total anual).
La factura para las empresas y la Seguridad Social por prestaciones de IT rozó en 2022 los 2.750 millones de euros, algo más del 1% del PIB de Cataluña en términos relativos. "Si se añaden los costes directos (complementos y cotizaciones) y los costes indirectos (pérdida de ingresos y coste de oportunidad), la cifra supera los 25.300 millones de euros anuales en Cataluña, el 9,55% del PIB catalán". "Es urgente e indispensable que todos los agentes implicados, de manera transversal, nos volquemos en la búsqueda de soluciones", reflexiona el presidente de Pimec Tarragona, Jordi Ciuraneta.
El problema de los 'repetidores'
La incidencia de las bajas por IT se ha elevado hasta superar los 435 casos por cada 1.000 trabajadores en España, y contra la creencia generalizada, la escalada del absentismo afecta tanto al Régimen General como a los autónomos. Las estadísticas, además, son engañosas; frente a esa media teórica del 43,5%, la cifra real de nuevos procesos se reduce al 30%, y el problema más grave reside en la repetición. Sólo un 16% de trabajadores supone casi el 70% del total de las bajas. "Incluso hay un 11% de la población 'repetidora', -en algunos casos extremos con más de 11 diagnósticos distintos-, que parece tocada por una especie de maldición divina".
Otro de los factores que lastran más al tejido empresarial deriva de las largas duraciones. Los expedientes de baja que superan los 365 días se han duplicado desde los 83.000 de 2018 hasta los más de 167.000 de 2023. Las cifras actualizadas a 2025 plantean una estimación cercana a la barrera de los 200.000 casos, "y esto ocurre sin que la población activa haya experimentado un crecimiento que justifique tales volúmenes", pondera Pellisé.
La picaresca del complemento de IT
Se calcula que los convenios colectivos garantizan al 91% de los trabajadores cobrar el mismo salario de baja que en activo. La consecuencia es bastante previsible: se elimina cualquier incentivo de reincorporación. "Da lo mismo coger una que 35 bajas, y que conste que no pongo este número al azar, sino con conocimiento de causa; al final, un porcentaje de 'repetidores' que se aprovechan de los vacíos del sistema, son los hijos bastardos del complemento de la IT", defiende el director de zona de Umivale Activa, quien rememora la retirada de este complemento en 2012 en el sector público, -que superó incluso al privado la mejora de las cifras de absentismo-, para volver a dispararse tras su restitución.
Por otra parte, los expertos advierten que el ordenamiento jurídico y la gestión sanitaria que lo acompaña no han envejecido bien y dan lugar a "descoordinación, ineficacias, disfunciones y abusos". Un claro ejemplo se observa en los picos de resolución de expedientes sospechosos justo cuando se cumplen los 365, 545 y 720 días de baja los momentos en los que el sistema obliga a tomar una decisión: alta, prórroga o Incapacidad Permanente (IP).
En el periodo de 545 a 720 días, la tasa de expedientes que finalizaban con una propuesta de IP ha caído drásticamente desde el 50% hasta un 33%. "Esto sugiere que se opta por alargar las situaciones de incapacidad temporal, posiblemente para evitar la saturación del sistema de IP, aunque a costa de un mayor coste a corto plazo y una gestión ineficiente.
