La Cambra de Comerç reabre la guerra sobre el modelo comercial del Camp de Tarragona

La liberalización de los horarios vuelve a enfrentar a las grandes superficies con el pequeño comercio y los sindicatos

Roberto Villarreal / Tarragona

El enfoque del modelo comercial del Camp de Tarragona y la liberalización de los horarios comerciales ha resucitado una vieja batalla institucional y económica. La apertura en domingos, medida exigida por la Cambra de Comerç de Tarragona -con un tono áspero pocas veces visto a la presidenta, Laura Roigé- para captar el gasto de los turistas, ha sido rechazada frontalmente por el Gobierno municipal, las pymes y los sindicatos, quienes advierten de un modelo que favorece a las grandes superficies en detrimento de la conciliación laboral y el tejido local.

El conflicto abierto estalló hace dos semanas tras las declaraciones públicas de Roigé, quien alertó que la ciudad recibirá más de 155.000 cruceristas en 2026, de los cuales 23.000 van a desembarcar en domingo. Roigé criticó duramente la gestión del Ayuntamiento, calificando de "tozudez" la negativa a declarar la ciudad como municipio turístico. Según la presidenta, los turistas de alto poder adquisitivo "se encuentran con una ciudad cerrada", de modo que se pierde una oportunidad enorme para dinamizar la economía, tal y como ha sucedido en Barcelona con "muy buen resultado", según su valoración.

La petición de la Cambra no ha convencido al Gobierno municipal, que considera que la propuesta carece de datos objetivos y debe ir acompañada de un estudio de viabilidad independiente. Desde su perspectiva, el argumento de los cruceristas "no tiene suficiente peso", ya que gran parte de estos visitantes realizan excursiones fuera de la ciudad o compran en la Part Alta, donde las tiendas suelen estar abiertas.
 

Como los municipios turísticos vecinos

Para llevar a la práctica dicha liberalización, el pleno de la ciudad de Tarragona debería aprobar la solicitud de convertirse en municipio turístico por mayoría absoluta antes de elevarla a la Generalitat. Sin embargo, con la exigencia del alcalde Viñuales de estudios más rigurosos y el pequeño comercio en pie de guerra, el consenso parece lejano. La controversia pone de manifiesto dos modelos enfrentados, el que prioriza el servicio turístico y la comodidad del consumidor en general, y el que opta por proteger el comercio de proximidad y los derechos laborales frente a la desregulación total.

Por su parte, tanto la Asociación de Empresarios de Les Gavarres, el Parc Central como El Corte Inglés reiteran su defensa de la apertura en domingo bajo el argumento de la adaptación a los nuevos tiempos que ayudaría a "explotar el potencial y la capitalidad de la ciudad" y a competir ante el auge de la venta por internet, que carece de límites horarios. Las grandes superficies sugieren incluso comenzar con la apertura en los meses de verano para complementar la oferta existente.

Frente común del pequeño comercio y los sindicatos

La propuesta de liberalización ha encontrado un rechazo unánime en el tejido social y empresarial local. PIMEC Comerç y la asociación Via T se oponen firmemente, advirtiendo que la medida beneficiaría casi exclusivamente a las grandes superficies y cadenas internacionales, generando una "competencia desleal". Florenci Nieto, empresario del sector y ex presidente de PIMEC Comerç Tarragona, recuerda que "el 99% de las pymes" ya pueden abrir legalmente, pero no lo hacen porque no les sale a cuenta. Raquel Pizarro, de Via T, añade que los pequeños empresarios priorizan la conciliación familiar y que la ciudad puede dinamizarse sin obligar al comercio a abrir los siete días de la semana.

Desde la perspectiva laboral, el sindicato CCOO ha calificado la propuesta de "mirada sesgada" y anclada en el pasado. Eva Rosal, secretaria general de CCOO Servicios Tarragona, denuncia que se ignore el derecho al descanso y a la conciliación de las personas trabajadoras. El citado sindicato defiende que la riqueza del turismo debe tener un retorno social y no basarse en la precarización de las condiciones laborales.

¿Sin datos objetivos?

Por lo que respecta al Ayuntamiento de Tarragona, el propio Viñuales, también con un evidente malestar, ha acusado a la presidenta de la Cambra de Comerç de ser "institucionalmente poco respetuosa" y de exhibir un "desconocimiento de la normativa" preocupante. El alcalde sostiene que la legislación actual ya permite que los establecimientos de menos de 400 metros cuadrados abran todos los domingos y festivos si así lo desean.

El debate ha trascendido lo económico para entrar en el terreno político. Las posturas varían de extremo a extremo. Por la izquierda, Jordi Collado, portavoz de En Comú Podem, es el más tajante al pedir a Roigé que "deje de hacer de portavoz de El Corte Inglés y del Parc Central". La formación política cuestiona las cifras económicas presentadas por la Cámara, alegando que el gasto real de los cruceristas en el comercio de proximidad es mínimo debido a los circuitos turísticos cerrados. 

Por la derecha, la valoración es justamente la contraria. Maria Mercè Martorell (PP) considera que las aperturas en domingo, "al contrario de lo que dicen los sindicatos, siguiendo la línea de su líder en el Ayuntamiento, incentivaría la economía, el movimiento en la ciudad, el consumo y los puestos de trabajo, tan importantes para el desarrollo económico". "La mayoría de las personas tiene fiesta el fin de semana. ¿Cuándo pueden hacer sus compras? Sábado y domingo. Por lo tanto, apostamos por dar total libertad y que pueda abrir el establecimiento que así lo desee... Queremos que el pequeño comercio, el mediano, el grande, el enorme, y el que aún no existe, pueda trabajar y llenar de actividad este territorio".


 

Notícies relacionades