Patatas fritas con sabor al gusto del consumidor

Shakeit lanza un snack sin sal ni aditivos que se personaliza con monodosis de especias

Javier Díaz / Roda de Barà

Cansado de ver cómo "los snacks siempre sabían a lo mismo", Albert Gálvez decidió crear uno que el consumidor pudiese personalizar con combinaciones de especias naturales. En diciembre de 2025 montó la empresa Skakeit, con sede en Roda de Berà, y ha lanzado al mercado bolsas de patatas fritas sin sabor. Quien se las va a comer decide a qué quiere que sepan.

El producto parte de una base neutra: patatas de la variedad Agria seleccionadas de proximidad, cortadas finas y fritas con aceite de oliva, sin un solo gramo de sal añadida ni aditivos. A diferencia del modelo tradicional, el consumidor elige entre cuatro combinaciones de especias gourmet en formato monodosis. El proceso es sencillo: abrir la bolsa, añadir el sazonador y agitar.

"Queríamos devolver el control al consumidor y transformar un gesto cotidiano en un momento creativo. Nuestra base es un lienzo en blanco. El cliente no solo decide el sabor, sino también la intensidad y el nivel de sodio, eliminando la barrera de los productos ultraprocesados con exceso de sal", explica Gálvez, fundador y CEO de Shakeit.

Con una inversión inicial de 30.000 euros de capital propio, creó una "una estructura ligera y moderna" apoyada en la inteligencia artificial. Su estrategia apunta al sector hospitality, especialmente cadenas de restaurantes, y al mercado de lujo: hoteles, aerolíneas, cruceros o tiendas gourmet, "espacios donde el formato encaja con una lógica de valor añadido y experiencia". Tampoco descarta abrirse al retail, aunque no está, de momento, entre sus "principales objetivos".

España, donde el negocio de snacks salados supera los 1.400 millones de euros anuales, es su principal mercado y donde ha centrado el lanzamiento de la marca. Su voluntad es expandirse posteriormente por Europa y el resto del mundo como una alternativa saludable y sofisticada. "Las patatas no entienden de fronteras, religiones o cambios de estación y eso nos permitirá penetrar en distintos países a futuro", dice Gálvez.

La idea de crear Shakeit le surgió a raíz de una noticia sobre la retirada del mercado de aditivos para las chips que provocaban problemas de salud. En ese momento, vio una oportunidad de romper con los sabores preestablecidos de fábrica y dar al consumidor la decisión final para personalizar su producto.

"Es un sistema diseñado para transformar un gesto cotidiano en una experiencia interactiva, donde el cliente participa, decide y disfruta", apunta Gálvez.

El CEO de la empresa asegura que todos los productos que utiliza son de proximidad, con proveedores certificados que garantizan la trazabilidad de cada uno de los componentes y procesos de producción.

La empresa está formada por él y un equipo de cinco agentes de inteligencia artificial que se encargan de todas las tareas administrativas. "Acabamos de arrancar, por lo que es pronto para hablar de cifras de facturación, pero la perspectiva es positiva", señala Gálvez.

Su deseo es que la compañía crezca con nuevas propuestas, como el desarrollo de más mezclas en colaboración con chefs del sector gastronómico para ampliar su paleta de sabores. "Nuestro objetivo a corto plazo es cerrar acuerdos con pequeñas cadenas hoteleras para instaurar un nuevo concepto de experiencia para el huésped y seguir abriendo canales donde la percepción de calidad es un valor y no una barrera", cuenta Gálvez.

Con esta visión innovadora, Shakeit introduce una nueva lógica en el sector: el snack deja de ser un producto que se vende terminado para convertirse en una experiencia que el consumidor completa en el momento del consumo.

PERFIL PROPIO 

Albert Gálvez, de 45 años, es un emprendedor en constante movimiento. Asegura que lleva más de la mitad de su vida entre el canal farmacéutico y el desarrollo de proyectos propios, como una plataforma de combustible 'low cost' o una web para encontrar la forma más barata de enviar un paquete. Su atrevimiento le permitió lograr la "libertad financiera" a los 40 años, dice. Ahora, con la experiencia adquirida, afirma que está seguro de que Shakeit marcará un antes y un después en el sector del snack convencional.

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