Cataluña, -y en especial Tarragona por su peculiar estructura económica-, ha redactado su particular versión del 'informe Draghi' para la transformación de su tejido productivo. La firma del Pacto Nacional por la Industria (PNI) 2026-2030, dotado con 4.463 millones de euros que los principales agentes sociales y económicos aspiran a elevar hasta los 5.000 millones, debería suponer el impulso a una hoja de ruta estratégica que aumentará el peso de Tarragona como capital industrial y su liderazgo en la transición hacia un modelo más competitivo y sostenible.
La reciente presentación territorial del PNI en el Paraninfo de la Universitat Rovira i Virgili (URV) ha permitido conocer con más detalle el resultado de un proceso profundo de concertación entre la Generalitat de Catalunya, los sindicatos y las patronales empresariales Foment del Treball y Pimec. Este enfoque colaborativo también ha integrado aportaciones de universidades, centros tecnológicos y grupos parlamentarios para blindar la competitividad catalana frente a los retos globales.
Según los distintos expertos y portavoces consultados, el éxito dependerá de la capacidad de ejecutar las 190 medidas previstas y de la movilización efectiva de los recursos económicos. Los 5.000 millones de euros de inversión global dan una idea de la ambición de un plan que integra las recomendaciones de competitividad de los informes Draghi y Letta de 2024 para, en esencia, aumentar la productividad y reducir la brecha tecnológica, capitalizar la transición hacia el modelo de producción sostenible y circular y aumentar la resiliencia en el suministro de materias primas y energía.
Como denominador común, estos especialistas observan que el impacto no se medirá por el número de actuaciones sino por su capacidad de incrementar la productividad, generar nuevas inversiones, reforzar el esfuerzo en I+D, reducir las dificultades de captación de talento, reducir la carga burocrática, acelerar la descarbonización y consolidar nuevas capacidades productivas estratégicas.
"Es momento de pasar de las palabras a los hechos, y de poner todo el tejido del conocimiento, con las universidades, los institutos de investigación y los centros tecnológicos, al servicio de la industria... Desde la URV, siempre hemos defendido el valor del conocimiento como pieza clave del futuro industrial, y en este caso del despliegue efectivo de este plan", sintetizó el rector, Josep Pallarès.
La opinión de las patronales
Por lo que respecta a la patronal Foment del Treball, también firmante del pacto, el presidente Josep Sánchez Llibre, pone en valor que el PNI, "sí se ejecuta adecuadamente, contribuirá a incrementar la productividad de la industria catalana, y con ello el bienestar del país". Tanto él como Xavier Rigau, presidente de Foment Empresarial del Camp de Tarragona (FOET), la recién creada patronal territorial, ponen el acento en el enfoque práctico que requiere un documento de estas características para que resulte eficaz a efectos de "generar ocupación de calidad y mejorar los salarios".
En relación a la pequeña y mediana empresa, Pimec ha contribuido activamente en que la definición del pacto tenga también una mirada escalable a las pymes, "de manera que se convierta en una herramienta más ejecutable, gobernable y que esté más conectada a la realidad de nuestro país". "Es indispensable trabajar coordinadamente con la Administración y el resto de agentes económicos para dar respuesta a las necesidades de nuestras pymes y autónomos para impulsar el tejido económico", reitera el presidente de Pimec Tarragona, Jordi Ciuraneta.
Tarragona en el PNI
En la práctica, el mayor peso de Tarragona en este nuevo horizonte industrial de 2030 se centra en tres vectores estratégicos: descarbonización de la petroquímica, liderazgo en tecnologías como el hidrógeno y la captura de CO₂ y mejora de la infraestructura industrial. El conseller de Empresa de la Generalitat, Miquel Sàmper, subrayó a su paso por Tarragona la necesidad de acompañar a las empresas en su reconversión, evitando que el compromiso climático sea un lastre para la competitividad. En este sentido, el PNI prevé ayudas específicas para los proyectos que impulsen la reducción de emisiones de CO₂ y favorezcan la circularidad, elementos indispensables para mantener la relevancia del clúster químico tarraconense en el mercado global.

El presidente de la Asociación Empresarial Química de Tarragona (AEQT), Javier Sancho, también presente en la presentación, valora positivamente el esfuerzo de la Administración, aunque repite un mensaje ya conocido y enviado desde el sector desde hace años: el verdadero reto consiste en dotar al PNI de los recursos necesarios, en los ámbitos y programas más adecuados, para llegar a las empresas, "de manera que se compartan de forma efectiva los riesgos asociados a las enormes inversiones vinculadas a las transformaciones que la industria necesita asumir".
"Tarragona está llamada a ser la capital de la industria de Catalunya", avanzó el conseller, quien destacó la ubicación del polo petroquímico más importante del sur de Europa en el Camp de Tarragona. A su juicio, el sector ha demostrado una capacidad de resistencia superior a la media europea, pese a las dificultades -como en el caso de Dow, el más llamativo en la actualidad- y las incertidumbres geopolíticas. En este sentido, Sàmper recalca el mensaje que también ha lanzado el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, "decidir el modelo industrial es decidir el modelo de país".
El gran desafío del polo químico de Tarragona es la descarbonización de procesos industriales complejos, conocidos como 'hard to abate' (difíciles de abatir). El PNI pone el foco en el apoyo a proyectos estratégicos, con una mención implícita al proyecto TarraCO2, impulsado por Repsol con el respaldo de la Comisión Europea. Esta infraestructura de almacenamiento de CO₂ frente a la costa tarraconense se posiciona como una pieza clave para descarbonizar la actividad industrial sin desmantelar la capacidad productiva.
El acceso a energía limpia y a precios competitivos para las industrias electrointensivas es el otro gran pilar. Sàmper, acompañado por el director general de Industria, Xavier Roca, y la directora general de Energía, Marta Morera, defendió una "apuesta de país por la energía que garantice un suministro fiable y sostenible, vital para una industria que se enfrenta a una dura competencia internacional". Su visión pasa por transformar el modelo productivo, no reducirlo: mantener la industria como motor de prosperidad mientras se avanza hacia la neutralidad climática.
Xavier Roca pone el acento en que el PNI no es un documento estático, sino "una herramienta viva que deberá adaptarse a las necesidades industriales, energéticas y laborales que surjan en un mundo muy cambiante". Según su visión, compartida por el presidente de Port Tarragona, Santiago Castellà, "Tarragona tiene los ingredientes -infraestructuras, experiencia industrial, capacidad investigadora y una ubicación estratégica envidiable- para liderar la reindustrialización verde y digital de Catalunya".
Casi 200 medidas para muscular la industria
La matriz del plan articula a través de 190 actuaciones (155 transversales y 35 sectoriales) para fortalecer el papel de la industria, que actualmente representa cerca del 20% del PIB catalán -un porcentaje que supera el 50% si se incluyen los servicios a la producción-, y garantizar que siga siendo el motor de empleo de calidad, salarios estables y alta productividad.
La base del pacto se estructura en 11 ejes agrupados en cinco ámbitos:
- Sostenibilidad y energía (energía y descarbonización; circularidad)
- Empleo de calidad (formación y acreditación; orientación profesional; condiciones de trabajo)
- Innovación y competitividad (innovación; dimensión empresarial y financiación; autonomía productiva e internacionalización)
- Infraestructuras y suelo industrial (suelo industrial; infraestructuras)
- Marco institucional y social
El enfoque sectorial incluye medidas específicas para ámbitos que por su relevancia estratégica requieren una atención especial: semiconductores y chips, inteligencia artificial, ciberseguridad, tecnologías duales, biomanufacturas y salud, agroalimentario y forestal, movilidad y automóvil, construcción industrializada de vivienda y sector espacial.

Inyección para los nuevos polígonos industriales
Más allá de la química, el PNI también pone el foco en las Terres de l'Ebre y en la creación de nuevo suelo industrial para captar inversiones. El plan prevé la expansión de polígonos industriales clave, como el de Catalunya Sud en Tortosa (360 hectáreas), el de Vila-rodona y Alió en el Alt Camp (230 hectáreas), y otras actuaciones en Móra d'Ebre y Bot.
Estos proyectos, desarrollados de la mano del Institut Català del Sòl (Incasòl), pretenden evitar el excesivo centralismo de Barcelona y asegurar un desarrollo económico equilibrado en toda la demarcación. La mejora de la conectividad de estos polígonos y la agilización administrativa son condiciones sine qua non para atraer nuevas industrias que permitan diversificar y fortalecer el ecosistema económico de Tarragona. Además, el pacto subraya el papel de los sectores agroalimentario, la construcción industrializada y el mueble en las Terres de l'Ebre, vinculando su desarrollo a una mayor integración con las políticas generales de industria.
