El ingeniero reusense ha vivido muy de cerca la reciente expedición Artemis II de la NASA alrededor de la Luna. Desde el Johnson Space Center de Houston se encargó de los sistemas de imagen y de voz, las cámaras y la infraestructura de comunicaciones a tierra. Asegura que, durante los diez días que duró, fue también un espectador más, "feliz y emocionado", porque una parte de lo que estaba sucediendo en el espacio llevaba el sello de su trabajo, y afirma que nunca olvidará el lanzamiento del cohete con cuatro personas a bordo, el pasado 1 de abril. "Se me encogió el estómago", recuerda.
"Houston, tememos un problema'. Supongo que le habrán gastado esta broma muchas veces.
¿Recuerdas en la película 'Apollo 13' la escena del filtro cuadrado que no cabe en el agujero redondo, cuando los ingenieros en tierra vacían una caja de materiales sobre una mesa y tienen que improvisar una solución con lo que los astronautas tienen a bordo? Esa escena transcurre en la Sala de Evaluación de la Misión (MER) donde trabajo, en el Johnson Space Center de Houston.
¿En qué consiste su trabajo en la NASA?
Soy el responsable de los sistemas de los sistemas de imagen del Programa de Actividad Extravehicular y Movilidad Humana en Superficie, la parte de la NASA que se encarga de todo lo que ocurre cuando los astronautas están en el espacio o en la Luna. Dicho de una manera más sencilla, me aseguro de que todas las cámaras funcionen: las que van dentro y fuera de la nave, las que llevan los astronautas en el traje y las que documentarán sus primeros pasos en la superficie lunar.
La sala MER debe ser un hervidero durante las misiones.
Los ingenieros monitorizamos en tiempo real todos los sistemas de la nave. Si algo falla o se comporta de manera inesperada, analizamos los datos y encontramos la solución para que el equipo de control de vuelo se la comunique a los astronautas. Es una responsabilidad enorme, porque en el espacio no hay margen de error.
¿Cómo llegó a ese puesto?
Fue una evolución dentro de la NASA. Llevo siete años aquí: empecé en el Kennedy Space Center de Florida y fui creciendo dentro del programa Artemis hasta que, en enero de 2025, me trasladaron a Houston. Es el resultado de años de trabajo y de ir asumiendo más responsabilidad progresivamente.
¿Cómo vivió la expedición Artemis II alrededor de la Luna?
Fueron días intensos y muy gratificantes. El lanzamiento, el 1 de abril, fue un momento que no olvidaré. Ver ese cohete despegar con cuatro personas a bordo, sabiendo todo el trabajo que hay detrás, es algo que te encoge el estómago. Luego vinieron diez días siguiendo la misión de cerca. Que todo saliera bien fue la mejor validación posible del trabajo de miles de personas.
¿Qué papel jugó en esa misión?
Mi implicación en Artemis II viene de lejos. Empecé trabajando en el programa Exploration Ground Systems, encargándome de los sistemas de imagen y de voz, las cámaras y la infraestructura de comunicaciones a tierra que hacen posible el lanzamiento. Durante la misión me mantuve disponible por si alguien me necesitaba, pero, en esencia, también pude vivirlo como espectador. Eso sí, un espectador muy feliz y emocionado porque una parte de lo que estaba pasando ahí arriba llevaba algo de mi trabajo. Es una sensación que no tiene precio.
¿Participará en Artemis III y Artemis IV?
Artemis III ha cambiado recientemente de concepto y ahora será una misión de prueba en órbita terrestre baja, similar a Apollo IX, en la que se probarán las capacidades de maniobras orbitales de encuentro y acoplamiento. Aún se está definiendo, así que los requisitos para mi ámbito de trabajo todavía no están concretados. Artemis IV será la que dé el salto hacia la superficie lunar, y ahí es donde mi trabajo como responsable de los sistemas de imagen ganará una complejidad enorme. Documentar a astronautas caminando por la Luna es un reto técnico de otra dimensión.
¿Está cumpliendo su sueño de niño?
Siempre quise trabajar en la NASA, ese fue el motivo por el que crucé el Atlántico con 16 años. Haberlo conseguido es algo que todavía me cuesta asimilar a veces.
Del planeta Reus al espacio exterior
Roger Lascorz (Reus, 1993) trabaja en la NASA desde 2019 y será controlador en las próximas expediciones previstas a la Luna, Artemis III y IV en 2027 y 2028, desde la Sala de Evaluación de la Misión en Houston. Llegó a Estados Unidos con 16 años para cumplir su sueño de dedicarse profesionalmente al espacio. Se licenció en Física con 'magna cum laude' en la Advanced Academy de la universidad de West Georgia, en Carrollton, y luego cursó un grado y un máster en Ingeniería Aeroespacial con los máximos honores en Georgia Tech. «Después de varios intentos, recibí la llamada de la NASA y no me lo podía creer», recuerda. Vive en Houston y antes pasó unos años en Florida, cerca de Cabo Cañaveral. «Es una vida muy distinta a la de Reus, pero muy enriquecedora. Houston es una ciudad enorme y diversa, con una energía muy especial alrededor del mundo espacial, pero, por mucho que me haya adaptado a la vida aquí, Reus siempre está presente», concluye.
