“El futuro de la química en Tarragona será sostenible y descarbonizado”

Javier Sancho - Presidente de la AEQT

Javier Díaz / Tarragona

Javier Sancho es director del complejo industrial Repsol en Tarragona y, desde el pasado mayo, también presidente de la Associació d'Empreses Químiques de Tarragona (AEQT). Sus retos al frente de la patronal pasan por la transición energética, que requiere una transformación profunda de los procesos productivos, las infraestructuras y el modelo energético.

La Unión Europea es clara con los objetivos de descarbonización. ¿Cómo la afronta la industria química de Tarragona?

La descarbonización y la transición energética son dos de los grandes retos que afronta la industria química, y en Tarragona estamos plenamente comprometidos con ese proceso. Por eso, hemos definido una hoja de ruta ambiciosa y realista para avanzar hacia una industria más sostenible. Este plan se apoya, en primer lugar, en las mejoras de eficiencia energética que llevamos décadas aplicando a través de la innovación tecnológica y la optimización de procesos. Gracias a ello, ya hemos logrado una reducción significativa de nuestros consumos energéticos y de las emisiones de CO₂.

¿En qué más se sustenta el plan?

Además, apostamos por un enfoque tecnológico amplio. Aunque el hidrógeno verde jugará un papel importante, también consideramos necesario poner énfasis en el fomento de los combustibles renovables, incorporar soluciones complementarias como el hidrógeno bajo en carbono, el desarrollo de tecnologías puente, como la captura y almacenamiento de CO₂, y de nuevas tecnologías que aún están en fase de investigación. Para ello, colaboramos activamente con centros de conocimiento e innovación del territorio.

Este proceso implicará una inversión relevante...

A nivel estatal, el sector estima que serán necesarios alrededor de 75.000 millones de euros entre 2025 y 2050, lo que representa unos 3.000 millones de euros anuales. Pero para que esta transformación sea posible, necesitamos el respaldo de las administraciones públicas, un marco regulador estable y el apoyo de la sociedad. Solo con una colaboración estrecha entre industria, administración y ciudadanía podremos hacer realidad una industria química descarbonizada y competitiva.

¿En qué momento está la industria química de Tarragona?

La industria química de Tarragona está inmersa en un proceso de transformación profunda hacia un modelo circular y descarbonizado y, a la vez, menos "comoditizado", o lo que es lo mismo, orientado a la fabricación de productos altamente diferenciados de mayor valor añadido. Las 34 empresas que formamos parte de la AEQT estamos adaptando nuestros procesos para reducir emisiones de carbono, mejorar la eficiencia energética y fomentar la innovación, con el objetivo de seguir siendo competitivos en un entorno global cada vez más exigente.

¿Las inversiones van encaminadas hacia esa transición sostenible?

Actualmente, hay varias inversiones en marcha dentro del clúster químico de Tarragona que reflejan el compromiso firme del sector con la sostenibilidad, la innovación y la descarbonización. Algunas de ellas han sido reconocidas como proyectos de interés para la Unión Europea, lo que demuestra su relevancia estratégica.

Como la Ecoplanta de Repsol.

En el caso de Repsol, destacan dos iniciativas especialmente relevantes: por un lado, la Ecoplanta, un proyecto pionero que transformará la fracción resto de los residuos municipales, no reciclable, en combustible renovable y productos químicos circulares y, por otro, la futura planta de hidrógeno renovable con el electrolizador más grande de la península ibérica, clave para avanzar hacia una industria baja en emisiones.

¿Qué más proyectos hay?

También cabe destacar el plan de descarbonización que está impulsando Ercros en sus plantas de Vila-seca, con una batería de acciones orientadas a reducir significativamente su huella ambiental. Además, existen otros proyectos en estudio por parte de diferentes compañías del polo petroquímico. Estamos convencidos de que el futuro de la química en Tarragona será sostenible y descarbonizado, pero también debe seguir siendo competitivo para atraer nuevas inversiones y consolidar su papel estratégico.

¿El sector debe abrirse a nuevos mercados?

Sí, sin duda. El contexto geopolítico actual y la creciente competencia internacional hacen necesario que el sector químico identifique nuevas oportunidades de mercado y diversifique su presencia global. Para seguir siendo competitivos, debemos centrarnos en desarrollar productos de alto valor añadido, más sostenibles e innovadores, que respondan a las nuevas demandas de sectores como la salud, la movilidad sostenible, la energía renovable o la alimentación.

¿Tarragona sigue siendo un polo de atracción de inversiones?

Sin duda, gracias a la concentración industrial y al ecosistema consolidado que lo rodea. Seguimos viendo cómo se apuesta por proyectos estratégicos vinculados a la transición energética, la economía circular y la mejora de la eficiencia industrial. Son ámbitos clave para el futuro y donde el clúster químico de Tarragona tiene un gran potencial.