Descarbonización: la industria petroquímica ante el nuevo paradigma

Mientras avanzan en electrificación y mejora tecnológica, las empresas reclaman el respaldo de la Administración para usar hidrógeno bajo en carbono y almacenar CO₂

Roberto Villarreal / Tarragona

El polo petroquímico de Tarragona, con el 50% de la producción de Cataluña y el 25% de España (cerca de 20 millones de toneladas anuales), atraviesa un momento clave de transformación con los últimos años regidos por las exigencias de descarbonización bajo un horizonte 2050 controlado por la Unión Europea de cero emisiones.

La reconversión del hub, con el objetivo de impulsar una nueva generación de productos avanzados, -con la circularidad y la descarbonización como banderas irrenunciables-, va a requerir grandes esfuerzos económicos, técnicos y humanos para garantizar la supervivencia en un mercado cada vez más globalizado. 

La senda de la neutralidad climática no carece de escollos. El primero, la falta de visión de las Administraciones, que no clarifican la ruta y siguen sin estar a la altura del sector privado para afrontar las enormes inversiones requeridas en I+D+I. Hasta la fecha, las convocatorias de los Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica (PERTEs) no se han ajustado a plazos ni necesidades, lo que explica el bajo porcentaje de fondos europeos ejecutados.

El camino, además, requiere de fases y tempos mejor ajustados. Por ejemplo, hasta que la tecnología haga factible la producción de hidrógeno verde a un precio competitivo, las empresas de la Asociación Empresarial Química de Tarragona (AEQT) piden urgencia para usar hidrógeno bajo en carbono y almacenar CO₂ para garantizar su competitividad frente a otros países con regulaciones menos estrictas.

A día de hoy, la competitividad del sector en Europa, y por ende de las fábricas ubicadas en Tarragona, se ha visto mermada por el aumento de los costes de la energía y las materias primas, una situación agravada por los conflictos geopolíticos (como la guerra de Ucrania, crisis arancelarias, etc...) que ha arrastrado a las plantas europeas y les ha obligado incluso a operar por debajo del umbral de rentabilidad.

La necesaria electrificación en los procesos se topa con una clara desventaja en los costes eléctricos frente a otros competidores cercanos de la Unión Europea. Electrificar en complejos industriales de esta envergadura significa triplicar los consumos energéticos a medio plazo, y todavía no está despejado el panorama de mejora de las infraestructuras ni en Tarragona ni en Cataluña, con más parques fotovoltaicos y eólicos, o líneas MAT (Muy Alta Tensión) para traer la energía verde desde Aragón cuyo precio político por el rechazo social nadie está dispuesto a asumir. Como punto positivo, Red Eléctrica Española invertirá más de 185 millones de euros en su plan 2025-2030 para la puesta en marcha de la nueva subestación 'Químico', que permitirá abrir 20 nuevas posiciones para proyectos industriales en 2029.

El nuevo modelo industrial "potencia la estrategia mantenida en las últimas décadas para ganar en seguridad, eficiencia operativa y especialización en productos de mayor valor añadido, las claves del éxito del 'site' de Tarragona", destaca María Mas, directora de la Asociación Empresarial Química de Tarragona (AEQT).

Los proyectos más destacados

Se calcula que el 'hub' de Tarragona requiere una inversión superior a 5.000 millones de euros para su reconversión. La provincia lidera la transición energética hacia una producción descarbonizada con iniciativas como la Vall de l'Hidrogen de Catalunya, que mantiene en cartera más de 2.500 millones de euros en 40 proyectos. Entre ellos destacan:

  • Lhyfe en Vallmoll: Planta de hidrógeno verde.
  • HyBERUS de Alkeymia en Ascó. Proyecto de hidrógeno verde, en coordinación con Caspe y Favara, en Aragón.
  • T-HYNET de Repsol: Mayor instalación de electrólisis de España (más de 300 millones de euros).
  • Ecoplanta: Proyecto de 800 millones de euros para transformar residuos urbanos en metanol verde. Es una de las mayores instalaciones de economía circular de Europa.

Recientemente, el Valle del Hidrógeno de Cataluña ha vuelto al foco tras la adjudicación provisional de 1.200 millones de euros del MITECO (Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico) a clústeres de hidrógeno renovable en España, de los cuales HyBERUS y T-HYNET suman 235 millones en subvenciones (Next Generation UE) para una inversión conjunta superior a 600 millones.