En términos cuantitativos de empleo, el sector sigue a años luz del año 2007. No obstante, aunque la capacidad de generar puestos de trabajo no es la de antaño, el mayor desafío actual se sitúa en la falta de relevo generacional y nuevo talento cualificado.
A pesar de que la contratación de profesionales de la construcción en Cataluña creció un 2% en 2025, -según datos de Randstad-, con Tarragona en un +2,1% de incremento provincial, los datos demográficos del Observatorio Industrial de la Construcción (OIC), dependiente de la Fundación Laboral de la Construcción son alarmantes, con un persistente envejecimiento de las plantillas: casi el 22% de los trabajadores tienen más de 55 años, y sólo algo más del 10% son menores de 30 años. Como nota positiva, esta franja de edad experimenta un crecimiento reciente por encima del 21%.
La dinámica, según explican desde el Gremi de la Construcció del Baix Camp, es más que preocupante, especialmente por el estancamiento en la franja de edad media y el alarmante incremento en el grupo de más de 65 años. El Gremi, junto a la práctica totalidad de agentes de referencia en el sector, continúa invirtiendo recursos en formación específica y reivindica el diseño de ciclos cortos que faciliten la rápida incorporación de savia nueva a los equipos laborales y promuevan la creación de carreras profesionales.
A día de hoy, aunque el número de vacantes sin cubrir se ha reducido, las actividades de Construcción de Edificios y Actividades de Construcción Especializada siguen presentando importantes desajustes por falta de candidatos, experiencia o competencia técnica. En este sentido, sirve de ejemplo la histórica reivindicación del Colegio de Arquitectos Técnicos de Tarragona (COATT) para la implantación del grado universitario de Arquitectura Técnica en la demarcación de Tarragona. Actualmente, esta es la única provincia de Cataluña donde no se pueden cursar estos estudios universitarios, pese a que la URV con la que ya se han mantenido reuniones, dispone de los recursos y el arraigo territorial necesarios para poder acoger este grado.
Esta situación impacta de manera directa en el tejido productivo, con proyectos que se retrasan o no llegan a ejecutarse por falta de técnicos cualificados. Además, según el COATT, la falta de esta oferta formativa obliga a los estudiantes interesados a desplazarse fuera del territorio, con el consiguiente coste económico y de oportunidad, y a menudo comporta que estos profesionales no retornen posteriormente a ejercer en su demarcación de origen, quedándose en Barcelona u otras ciudades.
