Los problemas de salud mental y las algias (dolores como lumbalgias, dorsalgias, cervicalgias...), los más difíciles de objetivar por los médicos, explican más de dos tercios del incremento del indicador de absentismo laboral por incapacidad temporal (IT) en España entre 2018 y 2023, según los datos que maneja Umivale Activa.
En ese periodo, las jornadas perdidas por IT anuales han crecido del 4,1% hasta el 5,6%, en el caso del Régimen General. Todas las patologías han evolucionado al alza, pero el crecimiento más destacado corresponde a la salud mental, con un aumento del 88% en los días perdidos en Régimen General y del 75% en el de autónomos. Por su parte, las algias han sido el segundo diagnóstico que más ha crecido, un 39% y un 36%.
Los problemas de salud mental experimentan el mayor incremento de todas las patologías desde 2018 y se convierten en el principal motivo de baja por IT entre los menores de 30 años. A tenor de estos datos, el informe plantea una incómoda pregunta sobre la existencia de "picaresca" y, además, denuncia un fenómeno social preocupante, como es la utilización inadecuada de la IT, especialmente por los más jóvenes. "En un número creciente de casos, los conflictos laborales y tensiones en el entorno de trabajo se resuelven con un diagnóstico de salud mental, cuando deberían primar otras opciones para la resolución de conflictos", describe el director de Umivale en Tarragona, Ferran Pellisé.
"En la práctica, la IT ha dejado de ser percibida como un acto puramente sanitario para convertirse en un acto administrativo", lamenta Pellisé. El cambio de enfoque ha tenido consecuencias directas en la gestión de las bajas; así, en 2014, el intento de desburocratizar la labor de los médicos de cabecera con los partes de confirmación tuvo un efecto perverso, pues los picos en el histograma de las altas coinciden sistemáticamente con la fecha límite para la entrega dichos partes de confirmación.
La realidad sobre el terreno es que "el médico de cabecera no se complica porque le es más fácil recetar la baja". Su rol debe ser curativo, no de inspector, una función que corresponde al organismo evaluador, el SGAM (Subdirección General de Evaluaciones Médicas), "que pese a haber pasado por etapas complicadas, ahora funciona de forma más eficiente; no obstante, es urgente que todos los agentes que participan en la IT (empresas, mutuas, médicos, inspección...) se pongan de acuerdo para frenar la dinámica actual".
