Arranca. Para. Arranca. Pita a esa furgoneta blanca que se mete en tu carril para ganar medio segundo en el atasco de cada mañana. Mira nervioso el reloj, gesto inútil porque solo contribuye a aumentar tu nivel de estrés. Para. Llama a tu compañero para que avise que llegarás tarde a la reunión de las 9:00. Levanta la mano con el dedo enhiesto cuando pita el de detrás porque no has arrancado y se han colado dos o tres coches en tu hueco: ¡1,5 segundos perdidos! Cada mañana igual. Y cada tarde. 90 minutos diarios tirados a la basura porque, aunque dices que aprovechas para llegar bien informado, para hacer llamadas y para planificar, la realidad es bien distinta: llegas agobiado a la oficina, casi siempre tarde, y cabreado a casa, habiéndote saltado el partido de pádel, o la cita en el cole o las cañas con tus amigos. Siempre has maldecido al gobierno por la falta de infraestructuras adecuadas y un modelo de transporte centralizado que descuida las periferias, por no hablar del problema de la vivienda y la gentrificación progresiva que dificulta la movilidad. Esto no es vida. Pues cuidado con lo que deseas. Mientras tanto, entre pitido y bronca, haces un cálculo mental rápido y reparas en que si empleas 90 minutos diarios en transporte durante toda tu vida laboral habrás vivido más de un año y medio en el coche.
Y el gobierno te hizo caso y creó la Ley de Movilidad Sostenible (Ley 9/2025) para mejorar la sostenibilidad (cualquier campaña de cualquier ámbito que no incluya esta palabra está muerta), la calidad del aire, nuestra calidad de vida, etc. Si tienes la suerte de vivir en Cataluña debes saber que hubo un decreto enmarcado en la agenda 2030 que hace más agresiva la implantación para empresas grandes y ciudades de más de 50.000 habitantes. ¿Quién puede estar en contra de esto? Nadie: tan solo tienes que pactarlo con los sindicatos antes de 2027, antes en Cataluña, y poner en marcha medidas so pena de incurrir en falta grave y meritar sanciones, eso que no falte. Y encima tu nuevo director general, ese joven que quiere hacer méritos y dar ejemplo, te pone la presión necesaria para que tu ración diaria de atasco se convierta en tortura.
Espera un momento: ¿atasco? No es lo mismo luchar para ser sostenible en el Paseo de Gracia que en un polígono de Girona, de la misma forma que una alerta por viento en Barcelona no debería extrapolarse a toda Cataluña; bien, en todo caso no hablemos de atascos sino de ida y vuelta al trabajo, y aquí hay mucho que considerar:
- ¿Cuántos de tus empleados usan transporte público? Las estadísticas dicen que un 60% lo usa en España, hasta un 84% de la generación Z. Levanta la vista y mira a tu alrededor: ¿cómo demonios van a usar el transporte público si no hay líneas ni paradas cercanas?
- No quiero aburriros con cifras. Hay una encuesta de movilidad cotidiana del Camp de Tarragona que detalla el % de desplazamiento en vehículo propio (dos de cada tres), la ocupación media por vehículo (menos de 1.5), etc, es decir, fundamentalmente viajamos en coche y casi siempre solos.
- ¿Cuántas empresas conoces que han quitado el autobús de empresa por falta de uso? La dispersión geográfica de los empleados hacía inviable tanto el uso del transporte como la creación de más líneas.
- ¿Y cuántos empleados se juegan la vida en patinetes eléctricos o bicis por carreteras y polígonos no siempre bien iluminados?
- ¿Cuántos de vosotros tenéis objetivos de descarbonización en vuestro plan estratégico relacionado con el transporte de productos y con los trayectos de empleados?
Resulta bastante obvio que necesitamos progresar en movilidad desde muchos aspectos, no solo desde el regulatorio, y es fundamental que lo hagamos desde la convicción y no del miedo a las sanciones o a la obligatoriedad de pactarlo con la RLT; esto ya se intentó con leyes como la de Igualdad, y dejo a vuestro criterio la evaluación del impacto en la vida de las empresas. En cualquier caso, la ley está ahí, tendrás que pactar un Plan de Movilidad Sostenible y - si estás en Cataluña - quizás tengas que contratar un Gestor Certificado de Movilidad (@#€¬@#!!!); puesto que tienes que hacerlo, mejor comenzar poco a poco con medidas que mejoren tu marca como empleador y que dejen su impronta en ese talento joven que prioriza la sostenibilidad y la employee experience. Ahí van unas cuantas ideas para tu plan:
- Instala duchas para que puedan asearse los que vienen en bicicleta
- Instala puntos de recarga eléctrica no solo para coches sino también para patinetes
- Potencia las lanzaderas comunes a zonas urbanas. Además, te aseguras de que saldrán a la hora
- Crea ayudas para el abono transporte
- Incentiva la buena práctica de compartir coche (seguro que hay una app para ello)
- Influye en los ayuntamientos y comunidades para la expansión del transporte público regular y de calidad hasta cerca de tus instalaciones, y la potenciación de carriles bici donde los ciclistas no se jueguen la vida
- Crea ayudas para la compra de vehículo eléctrico
- Pon una flota de vehículos eléctricos a disposición de los empleados que los llenen en el trayecto casa-trabajo
- Establece acuerdos ventajosos para tus empleados con compañías de alquiler de motos eléctricas o patinetes
- Crea una comunidad con empresas de tu zona o polígono para compartir recursos
- Crea una app de uso compartido de coche e incentiva el uso con premios
- Asigna plazas preferentes de aparcamiento para coches con máxima ocupación
- Cuando puedas, elimina plazas de parking y transfórmalo en un centro de actividades para empleados o un gimnasio
- Aumenta la flexibilidad de entrada y salida, crea horarios ad hoc, pon las necesidades de cada empleado en el centro de la ecuación; a corto plazo será un problema, pero el retorno de la inversión en productividad y fidelidad debería bastarte
- Potencia el teletrabajo, pero con indicadores reales de eficiencia: personalmente estoy un poco harto de esta discusión emocional que nos lleva a bendecirlo porque me permite optimizar el ciclo de lavado-secado cuando no he visto indicadores reales de mejora (o como mínimo empate) para la empresa.
- Introduce el ahorro de emisiones de CO2 en el variable de tus empleados
- ...
Si te haces cruces de lo que te va a costar como empresa, bienvenido al mundo real: no he visto muchas leyes últimamente que supongan un ahorro para la empresa. Como Gestor de Personas, espero que veas un incremento del bienestar de tus empleados: menos tiempo de transporte es más tiempo para conciliar, menos estrés, mejor percepción de la empresa como empleador, mayor índice de prescripción, etiquetas de empresa realmente sostenible, ... Plantéalo como un cambio cultural y no como el mínimo que tengo que hacer para cumplir con la nueva normativa.
Me gustaría terminar con un sentimiento positivo, de oportunidad de mejorar no solo la vida de tus empleados sino la comunidad y el país entero, un sueño al que dudo que haya alguien que no se sume; sin embargo, por lo que he visto hasta ahora en la ley y sus desarrollos, por el estado de muchos polígonos (el 25% de los trabajos en Cataluña están allí), por la falta de medidas de las Administraciones para que todo el peso no recaiga en las empresas, me temo que transformaremos esta oportunidad en otro trámite para cubrir el expediente con el coste mínimo. Aún estamos a tiempo. Y si crees que no hay un escenario peor, ten cuidado: imagínate por un segundo que la ministra del ramo que sea te obliga a reducir el tiempo de transporte desde/hacia casa a base de declararlo tiempo retribuido de trabajo.
Arranca. Para. Pita otra vez bien fuerte. Arranca...

