RRHH

Partido a partido

Javier Fañanás

Director de proyectos y consultor en The Skeye

 

 

El calendario avanza inexorablemente. Probablemente cuando leas esto te vendrá a la cabeza esa actividad de revisar los objetivos del año, sacando pecho por los conseguidos, comenzando a tejer excusas por los que no vas a lograr y acelerando por esos que están en la zona gris y que pueden marcar la diferencia entre cobrar variable o no.

Y también es el momento de revisar esas previsiones, de gurús (no, ese no soy yo) y escritores de medio pelo que siguen a los gurús (ahí sí me puedes encontrar), que se emitieron hace un año. No puede decirse que se hayan cumplido ni lo contrario porque siempre se escriben de forma ambigua, como tendencia y no como una verdad inmutable, y es cierto que como tendencia aciertan (estamos más preocupados por la IA pero no gobierna todavía nuestras vidas, el talento sigue siendo escaso pero sigues contratando lo que necesitas, etc) si bien no supone una fractura total, un antes y un después.

Ahora, que me toca reflexionar sobre las tendencias que vienen para 2026, no me gustaría caer en el mismo tópico pero no sé si hay alternativa. Si lees las publicaciones especializadas o si consultas las IA, verás con sorpresa que la brecha entre unas y otras se cierra mucho; no sé si es debido a que los autores fusilan la IA o a que todas las IA beben de la misma fuente de autores, pero el resultado es muy similar y podría resumirse en estos axiomas para los desafíos de RRHH a nivel global:

  • IA y automatización en RRHH (y gobernanza ética)
  • Modelos de trabajo fluido y cambios en la estructura de empleo
  • Experiencia de empleado y bienestar integral
  • Habilidad de adaptación en las organizaciones: antifragilidad, resiliencia, cambio continuo
  • El capital humano como activo financiero (con su ROI)
  • Upskilling, aumento de competencias por reciclaje y aprendizaje continuo
  • DEI (Diversidad, Equidad, Inclusión) y sostenibilidad como parámetros clave en la gestión de personas

Una vez llegado aquí tómate la molestia de releer la lista otra vez a la vez que asientes con convicción por si alguien te está mirando. Hecho. Pero corrígeme si no es cierto cuando afirmo que íntimamente estás pensando que es verdad pero que en tu empresa grande o en tu PYME estas prioridades y tendencias se quedan un poco lejos: no dices que no son importantes y que te llegarán, pero hay otras piedras en el zapato que te incomodan mucho más. ¿Y cómo te ayudo yo? ¿Desarrollando unas ideas globales que te impactarán en el futuro o listando los temas que van a estar más cerca de tus objetivos 2026? Hoy he optado por la cara B (guiño a los que tenéis una cierta edad y entendéis qué era eso que tenía dos caras). Aquí te listo 10 temas - no están priorizados - que te están preocupando, probablemente, y que tienen impacto directo en las cuentas de tu empresa:

  1. La escasez de talento cualificado. Te cuesta más fichar buenos perfiles, pero los encuentras aunque a veces te quedes corto en alguna competencia. La combinación de falta de perfiles tecnológicos (STEM) y que un tercio de la población laboral tendrá más de 50 años en 2026 es muy preocupante. Solo te quedan alternativas paliativas: convenios con FP y universidades, aprovechar los más expertos para mentoring mientras arriesgas con los nuevos, formar internamente de forma agresiva (antes hablábamos de empleabilidad pero este concepto parece olvidado), ...
  2. Baja productividad y carencia de competencias digitales. Parece que tenemos una brecha digital con el resto de Europa, si bien no he visto pruebas irrefutables; es el momento de invertir en tecnología, en automatización, en robótica, en IA, y formar. Todo sea por reducir el gap con Europa.
  3. Retención del talento joven. Un problema real al que no puedes responder con planes de carrera o itinerarios sino con acciones firmes, dándoles según el valor que aportan o pueden aportar, y si eso te rompe paradigmas oxidados tendrás que pedalear el Tourmalet para cambiarlos. Como país debería preocuparnos el número de jóvenes profesionales que optan por trabajar en otros países; muchos de estos vuelven después pero es sintomático que su primera opción sea irse.
  4. Impacto de IA y automatización de procesos. Fíjate que no digo uso de IA; construir un diccionario de competencias con los comportamientos para cada uno de sus grados lo sabe hacer cualquiera, pero no le vas a pedir eso sino rediseño de procesos, automatización de tareas, combinación de IA y juicio humano, ... y sí, quizás tenga impacto en el empleo.
  5. La presión regulatoria. Debería ponerlo en mayúsculas. Cuando en todo el mundo empresarial se identifica la agilidad como factor clave nosotros vamos en la dirección contraria, con mayor burocratización y registros. Que no se me entienda mal: yo no abogo por jornadas interminables ni horas extras encubiertas, pero no puede ser que para controlar al 2% de incumplidores obliguen al 98% restante a ser menos efectivos. Y cuidadito con el teletrabajo: cada vez hay más voces que cuestionan la productividad real y la necesidad de encontrarse con compañeros e interactuar física y no virtualmente.
  6. Salud mental y absentismo. Los mezclo en el mismo epígrafe, aunque el origen puede no ser el mismo, porque implican horas no disponibles. El absentismo es un problema que se va a convertir en endémico por la inacción de la administración y la negativa de los sindicatos y comités a abordarlo; si lees esto y tienes en algún segmento de tu población más de un 20% de absentismo, asiente y fíjate que no estás solo sino que parece un concierto de punk rock. En la salud mental, creciente problema, hay dos grupos: los que tienen un problema de morro (a estos, a por ellos con todo) y los que tienen un problema de verdad; a estos dales lo que haga falta, evaluación de líderes tóxicos, programas de bienestar, ayudas psicológicas individualizadas, medidas extra de flexibilidad, etc porque el problema va a peor. Y no vale con dar fruta.
  7. Desajuste entre salario y coste de vida. Hace años le dije a un presidente esa famosa frase de que si pagas en cacahuetes contratas monos, y no le gustó; hoy sigo suscribiéndola y cuestiono si el aprovechamiento de las circunstancias del mercado para pagar salarios menos competitivos es una estrategia adecuada; hoy tienes una fuerza laboral desmotivada (para lo que me pagan...) y con pocas probabilidades de crecer y cerrar la brecha tecnológica. Desafortunadamente aumentar el salario o los beneficios, o formar intensamente no va a aumentar drásticamente el nivel promedio.
  8. Liderazgo débil. No hemos sabido transicionar del capataz al líder moderno, buen comunicador, gestor de personas, líder adaptativo, pero esta batalla no está perdida: muchos tienen la capacidad, solo falta que les enseñes y prediques con el ejemplo
  9. Desigualdad territorial. Es bien conocido que Madrid y Barcelona tienen más oportunidades y mejor compensadas, ergo el resto de territorios sufrimos el déficit correspondiente. No nos resignemos: algo podremos hacer aunque eso implique romper algún paradigma.
  10. Cambio generacional y choque de valores. Vas a tener cuatro generaciones conviviendo en la empresa con una presencia creciente de Z's en puestos cada vez mas relevantes. Flexibiliza las normas y los controles, prueba el mentoring cruzado, adapta la comunicación, no fuerces estilos de liderazgo tradicionales, ..., lo que sea porque no puedes perderlos. Alguien lo ha llamado liderazgo mediterráneo, me gusta.

Acabo con cuatro situaciones que nos deben hacer reflexionar:

  1. Gap entre solución global y regulación local. Si una empresa permite 4 semanas de teletrabajo anuales desde cualquier sitio, incluido el extranjero, en este país no se puede aplicar
  2. Si las expectativas Z no casan con la realidad normativa (tus reglas, tu convenio) se producirá un burnout directivo
  3. Muchas de las bajas por salud mental se enmascaran con lumbalgias, etc creando un absentismo encubierto y que no puedas ayudarles en el proceso
  4. Necesitamos flexibilidad pero chocamos con la rigidez normativa tanto del Estado como de tu empresa, y eso se transforma en perdida de competitividad. Los chinos se nos van a comer por los pies, y sin hacer absolutamente nada distinto de lo que hacen.

El Cholo Simeone, entrenador de un equipo de futbol, popularizo la famosa frase "partido a partido", y justo eso es lo que toca ahora: cambios pequeños, objetivos a corto plazo pero en la dirección correcta para que contribuyas a que este humilde escribidor no se frustre cuando relea este articulo a finales de 2026.